no "engancharme" con personas que tienden a los comentarios maliciosos y sarcásticos: personas que cuando hablan intentan provocar o humillar. Ese es su problema, no el mío. Es su problema: el de conseguir que les presten atención por medio del respeto y la belleza y no con actitudes provocadoras contaproducentes.
Yo me permito ignorarlas: no he de salvarlas de su proceso autodestructivo. Están fuera de mi vida.
Joaquín Argente
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