experimentar el beneficio tranquilizador y balsámico del silencio respecto del ruido, del sobreexceso de estímulos exteriores en que vivimos inmersos y que sobrecargan el sistema nervioso produciendo agotamiento de mente y cuerpo.
Desobedezco jubilosamente, -y de forma consciente- el aluvión de órdenes exteriores que quieren convertirme en un simple ser consumista afanoso por atrapar y poseer espejismos.
Me acostumbro a decir "no", sonriendo por dentro y respondiendo sin agresividad reactiva. No entro en el juego. No.
Joaquín Argente
sábado, 3 de julio de 2010
Me doy permiso para
no estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesito tanta información, tanto programa de ordenador, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tantas músicas.
Decido no intentar absorber el exceso de información. Me permito no querer saberlo todo. Me permito no aparentar que estoy al día en todo o en casi todo.
Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mi mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo. Decido profundizar en todo cuanto ya tengo y soy. Con lo que soy es más que suficiente. Y aún sobra.
Joaquín Argente
Decido no intentar absorber el exceso de información. Me permito no querer saberlo todo. Me permito no aparentar que estoy al día en todo o en casi todo.
Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mi mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo. Decido profundizar en todo cuanto ya tengo y soy. Con lo que soy es más que suficiente. Y aún sobra.
Joaquín Argente
jueves, 1 de julio de 2010
Me doy permiso para
aceptarme plenamente con lo que parecen contradicciones: me permito amar y ser amado pero no soy perfecto ni santo. En consecuencia aprendo a poner límites a ciertas actitudes mías o de las otras personas. Decido mantener un doble proceso con el mundo: el de apertura y confianza y el de saber que eso mismo en exceso no sería bueno para mí ni para nadie.
Los otros también aprenden cuando yo pongo límites. Y un contacto verdadero sólo es posible cuando hay posibilidad de rechazo verdadero.
Pongo límites con la mayor economía de medios y sin necesidad de agredir.
Joaquín Argente
Los otros también aprenden cuando yo pongo límites. Y un contacto verdadero sólo es posible cuando hay posibilidad de rechazo verdadero.
Pongo límites con la mayor economía de medios y sin necesidad de agredir.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
estar completamente abstraído o ensimismado siempre que necesite retraerme.
Me permito cuantos momentos de interiorización y calma crea necesarios.
Los otros tendrán que aceptar -es su problema- mi no disponibilidad permanente.
Joaquín Argente
Me permito cuantos momentos de interiorización y calma crea necesarios.
Los otros tendrán que aceptar -es su problema- mi no disponibilidad permanente.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no "engancharme" con personas que tienden a los comentarios maliciosos y sarcásticos: personas que cuando hablan intentan provocar o humillar. Ese es su problema, no el mío. Es su problema: el de conseguir que les presten atención por medio del respeto y la belleza y no con actitudes provocadoras contaproducentes.
Yo me permito ignorarlas: no he de salvarlas de su proceso autodestructivo. Están fuera de mi vida.
Joaquín Argente
Yo me permito ignorarlas: no he de salvarlas de su proceso autodestructivo. Están fuera de mi vida.
Joaquín Argente
Me permito no ser
una persona abnegada, que todo lo da por los otros sin esperar nada a cambio.
Con esa actitud de abnegación no me hago bien a mí mismo, ni les hago bien a los demás, porque, en parte, los convierto en inválidos, en incapaces.
Me permito reconocer que las grandilocuentes afirmaciones de quienes dicen darlo todo sin esperar nada a cambio son ficciones, engaños y autoengaños.
Me permito relajarme: dar menos y también exigir menos.
Joaquín Argente
Con esa actitud de abnegación no me hago bien a mí mismo, ni les hago bien a los demás, porque, en parte, los convierto en inválidos, en incapaces.
Me permito reconocer que las grandilocuentes afirmaciones de quienes dicen darlo todo sin esperar nada a cambio son ficciones, engaños y autoengaños.
Me permito relajarme: dar menos y también exigir menos.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
rechazar toda autoridad y a toda figura de autoridad sin antes digerir yo mismo, en mi interior, sus afirmaciones y conducta.
En primer lugar he de comprobar si a mi organismo le sientan bien esas palabras o esos actos realizados por los que se atribuyen el monopolio de la posesión de la verdad.
Lo "malo" o lo "bueno" lo decido yo desde mi interior y mi reflexión. Intentando ser honesto conmigo mismo antes que con nadie.
El que se somete a una autoridad exterior se convierte en un esclavo, o en un permanente niño sojuzgado por aquellos en quienes ha depositado su libertad y su capacidad de decidir. Elijo ser libre.
Joaquín Argente
En primer lugar he de comprobar si a mi organismo le sientan bien esas palabras o esos actos realizados por los que se atribuyen el monopolio de la posesión de la verdad.
Lo "malo" o lo "bueno" lo decido yo desde mi interior y mi reflexión. Intentando ser honesto conmigo mismo antes que con nadie.
El que se somete a una autoridad exterior se convierte en un esclavo, o en un permanente niño sojuzgado por aquellos en quienes ha depositado su libertad y su capacidad de decidir. Elijo ser libre.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no idealizar a nadie.
Cuando idealizo a personas o situaciones yo mismo me estoy situando en condiciones de inferioridad respecto a ellas.
En vez de idealizar me permito ver las cosas con ecuanimidad: los seres humanos gozan de cualidades y defectos, incongruencias y transacciones contradictorias ante su irrepetible circunstancia vital, su realidad.
Por suerte, nadie es perfecto.
Joaquín Argente
Cuando idealizo a personas o situaciones yo mismo me estoy situando en condiciones de inferioridad respecto a ellas.
En vez de idealizar me permito ver las cosas con ecuanimidad: los seres humanos gozan de cualidades y defectos, incongruencias y transacciones contradictorias ante su irrepetible circunstancia vital, su realidad.
Por suerte, nadie es perfecto.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
irritarme, disgustarme o incluso odiar a quien me haga daño.
La pretensión de ser sólo amor y bondad sin permitirme detestar es pura literatura, ficción, autoengaño.
Amar euténticamente es posible cuando me permito detestar auténticamente. No hay luz sin sombra.
Joaquín Argente
La pretensión de ser sólo amor y bondad sin permitirme detestar es pura literatura, ficción, autoengaño.
Amar euténticamente es posible cuando me permito detestar auténticamente. No hay luz sin sombra.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
dejar solos rápidamente a quienes miran desde detrás de su mesa/parapeto de despacho, con silencios de esfinge.
No acepto jueces ni tratos de ese tipo. En general, tras esas esfinges no hay nada excepto el poder que nosotros mismos decidimos atribuirles.
El silencio forzado de las esfinges es un juego de poder que esconde el miedo de la esfinge a que se descubra su vacío. Ese silencio rebuscado agota como cualquier otra relación de poder.
Abandono a las esfinges y me relaciono con personas que no adoptan esa pose artificial. ¡Me relaciono con personas rebosantes de vitalidad y sin miedo a expresarse!
Joaquín Argente
No acepto jueces ni tratos de ese tipo. En general, tras esas esfinges no hay nada excepto el poder que nosotros mismos decidimos atribuirles.
El silencio forzado de las esfinges es un juego de poder que esconde el miedo de la esfinge a que se descubra su vacío. Ese silencio rebuscado agota como cualquier otra relación de poder.
Abandono a las esfinges y me relaciono con personas que no adoptan esa pose artificial. ¡Me relaciono con personas rebosantes de vitalidad y sin miedo a expresarse!
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no sentirme inferior a nadie: ni a terapeutas ni maestros o gurúes ni sabios o doctores ni ninguna figura de autoridad ni amigos o pareja.
Llegado a mi estado adulto me relaciono con los demás en un plano de igualdad: sin intentar imponerles mi autoridad ni dejar que me la impongan.
Me permito constatar que todas las personas -incluso las que parecen más coherentes- tienen sus contradicciones y su forma "imperfecta" de acomodarse al mundo.
No acepto que quieran convencerme de su supuesta perfección. No tolero que me traten como si estuvieran sobre una tarima y yo abajo. Tus razones son tus razones y las mías son las mías.
Joaquín Argente
Llegado a mi estado adulto me relaciono con los demás en un plano de igualdad: sin intentar imponerles mi autoridad ni dejar que me la impongan.
Me permito constatar que todas las personas -incluso las que parecen más coherentes- tienen sus contradicciones y su forma "imperfecta" de acomodarse al mundo.
No acepto que quieran convencerme de su supuesta perfección. No tolero que me traten como si estuvieran sobre una tarima y yo abajo. Tus razones son tus razones y las mías son las mías.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
comenzar ya, ahora, a dejar fluir cosas de mí sin esperar que resulten excelentes: si quiero escribir, escribo; si quiero hacer música, la hago; si quiero bailar, bailo.
Haber estado esperando a que el resultado de mis actos fuera perfecto, sólo era mi coartada para no actuar. Era una forma de sabotear mis capacidades. Me ha hecho perder años de vida e infinitas posibilidades de expresarme gozosamente y comunicarme con las demás personas. ¡No más posponer! ¡No más temor a la imperfección!
Joaquín Argente
Haber estado esperando a que el resultado de mis actos fuera perfecto, sólo era mi coartada para no actuar. Era una forma de sabotear mis capacidades. Me ha hecho perder años de vida e infinitas posibilidades de expresarme gozosamente y comunicarme con las demás personas. ¡No más posponer! ¡No más temor a la imperfección!
Joaquín Argente
jueves, 17 de junio de 2010
Me doy permiso para
relativizar la mayor parte de las cosas de la vida y poner humor en mi existencia: ¡fuera miedos innecesarios!
Puesto que algún día habré de morir, ¿para qué voy a acongojarme por trivialidades, por situaciones que puedo resolver o eliminar con sólo relativizarlas? ¡Cuántas simplezas me han estado quitando el sueño hasta hoy! ¡Cuántos conflictos que anticipé y me abrumaron no llegaron luego a ocurrir jamás o se resolvieron con el simple curso de la vida!
¡La vida dura solamente el tiempo de un juego! ¿Agobiarme por pequeñeces? Es una actitud muy poco práctica.
Que los miedos salgan y yo quede poseído de serenidad y alegría.
Joaquín Argente
Puesto que algún día habré de morir, ¿para qué voy a acongojarme por trivialidades, por situaciones que puedo resolver o eliminar con sólo relativizarlas? ¡Cuántas simplezas me han estado quitando el sueño hasta hoy! ¡Cuántos conflictos que anticipé y me abrumaron no llegaron luego a ocurrir jamás o se resolvieron con el simple curso de la vida!
¡La vida dura solamente el tiempo de un juego! ¿Agobiarme por pequeñeces? Es una actitud muy poco práctica.
Que los miedos salgan y yo quede poseído de serenidad y alegría.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
proporcionarme yo mismo mucho de lo que necesito: silencios, serenidad de espíritu, valoración de mis logros, el autoerotismo, la ternura, la calma, el descanso, la alegría. Cuando esperamos que el bienestar llegue de otros, dependemos de ellos. Y no sólo quedamos frustrados sino que comprobamos que nadie puede darnos tantas experiencias positivas como nosotros mismos podemos ofrecérnoslas sin esfuerzo. Con esa actitud somos libres.
Cuanto más esperamos que los demás resuelvan nuestra vida, más nos devaluamos ante nosotros mismos y más baja nuestra autoestima.
Joaquín Argente
Cuanto más esperamos que los demás resuelvan nuestra vida, más nos devaluamos ante nosotros mismos y más baja nuestra autoestima.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no intentar controlarlo todo: la casa en perfectas condiciones, la mesa de trabajo completamente ordenada, el trabajo perfecto, las relaciones sin roces ni imperfecciones.
Obsesionarse por mantener el control es algo extraño a la vida, es una fantasía dañina. El intento de control constante bloquea a las personas y les priva de una enorme cantidad de energía que podrían canalizar hacia la creatividad. Intentar mantener un exceso de control da como resultado el agotamiento.
Acepto un relativo desorden e incertidumbre que me permita disfrutar de la vida en vez de dejarme exhausto física y emocionalmente.
Joaquín Argente
Obsesionarse por mantener el control es algo extraño a la vida, es una fantasía dañina. El intento de control constante bloquea a las personas y les priva de una enorme cantidad de energía que podrían canalizar hacia la creatividad. Intentar mantener un exceso de control da como resultado el agotamiento.
Acepto un relativo desorden e incertidumbre que me permita disfrutar de la vida en vez de dejarme exhausto física y emocionalmente.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no escuchar ni permitir los juicios que hagan otras personas sobre mí.
Yo sé quién soy y lo que quiero hacer con mi vida: no me importa en absoluto lo que digan los otros al respecto. Si alguien intenta censurar alguna de mis formas peculiares de hacer, de actuar en el mundo, me permito decir tranquilamente que no continúe hablando, que no me interesa lo que pueda decirme sobre mí.
Mis reflexiones sobre mi vivir me las hago yo mismo: no necesito voces exteriores que no conocen, como yo, mi irrepetible circunstancia.
Joaquín Argente
Yo sé quién soy y lo que quiero hacer con mi vida: no me importa en absoluto lo que digan los otros al respecto. Si alguien intenta censurar alguna de mis formas peculiares de hacer, de actuar en el mundo, me permito decir tranquilamente que no continúe hablando, que no me interesa lo que pueda decirme sobre mí.
Mis reflexiones sobre mi vivir me las hago yo mismo: no necesito voces exteriores que no conocen, como yo, mi irrepetible circunstancia.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
ser frío y distante con todas las personas que yo decida.
La ternura, la calidez y la proximidad me las reservo para quien yo quiera. No he nacido para ser obligatoriamente un relaciones públicas. Y me doy permiso para guardar las distancias y la frialdad sin sentirme presionado ni culpable.
Ni soy santo ni me impongo la ardua tarea de tener que llegar a serlo.
Joaquín Argente
La ternura, la calidez y la proximidad me las reservo para quien yo quiera. No he nacido para ser obligatoriamente un relaciones públicas. Y me doy permiso para guardar las distancias y la frialdad sin sentirme presionado ni culpable.
Ni soy santo ni me impongo la ardua tarea de tener que llegar a serlo.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
la espontaneidad y la autenticidad.
Me acepto plenamente en mis actos, gestos y palabras espontáneos: si me paso el tiempo calculando si hago lo correcto o reprochándome que me he equivocado, puedo llegar a la ancianidad sin haber vivido ni siquiera unos momentos de soltura y distensión.
Vivir significa decidir y actuar. Parte de esas acciones y decisiones no son las absolutamente idóneas. ¡No importa! Eso es la vida: no quedarse paralizados por miedo a equivocarse.
Espontaneidad y autoaceptación: al fin y al cabo, y con todos sus defectos, las personas más amadas y las que emanan un fuerte magnetismo que atrae, son las que viven espontáneamente!
Joaquín Argente
Me acepto plenamente en mis actos, gestos y palabras espontáneos: si me paso el tiempo calculando si hago lo correcto o reprochándome que me he equivocado, puedo llegar a la ancianidad sin haber vivido ni siquiera unos momentos de soltura y distensión.
Vivir significa decidir y actuar. Parte de esas acciones y decisiones no son las absolutamente idóneas. ¡No importa! Eso es la vida: no quedarse paralizados por miedo a equivocarse.
Espontaneidad y autoaceptación: al fin y al cabo, y con todos sus defectos, las personas más amadas y las que emanan un fuerte magnetismo que atrae, son las que viven espontáneamente!
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no comprometerme rígidamente con nadie. A pesar de toda la "literatura" psicológica sobre las increíbles bondades del compromiso sincero, el compromiso estricto no es más que dependencia, rigidez y asfixia: y depender es una forma de sufrir y degradarse. Me reservo espacios y vivencias para mí solo o para compartir con quien yo decida sin sentirme obligado por contratos matrimoniales ni emocionales de ningún tipo: ¡las emociones no pueden convertirse en contratos! La vida es abundancia, no son necesarios los compromisos rígidos y la dependencia.
Soy, por encima de cualquier otra cosa, un ser libre.
Joaquín Argente
Soy, por encima de cualquier otra cosa, un ser libre.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
disfrutar con el trabajo.
En vez de una maldición bíblica y del mensaje de tener que "ganar el pan con el sudor de la frente", con esfuerzo agotador, con fatigas innecesarias, el trabajo me permite relacionarme útilmente con el mundo. ¡Soy válido! ¡Soy capaz!
Me permito ser creativo, tomarme el trabajo como juego y exploración, como expresión de mis capacidades y mis fulgores y momentos de hallazgos extraordinarios. El trabajo es también una diaria sorpresa positiva.
Joaquín Argente
En vez de una maldición bíblica y del mensaje de tener que "ganar el pan con el sudor de la frente", con esfuerzo agotador, con fatigas innecesarias, el trabajo me permite relacionarme útilmente con el mundo. ¡Soy válido! ¡Soy capaz!
Me permito ser creativo, tomarme el trabajo como juego y exploración, como expresión de mis capacidades y mis fulgores y momentos de hallazgos extraordinarios. El trabajo es también una diaria sorpresa positiva.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
gozar de buena salud, de plena salud.
Decido no provocarme dolores físicos ni enfermedades leves o graves para poder aminorar mi ritmo de vida sobrecargado. Soy adulto y capaz de autorregularme. No son las figuras de autoridad exteriores las que deciden por mí.
Me doy el descanso necesario, los alimentos, las pausas, el sueño y todo lo necesario para gozar de buena salud. ¡A mi salud y a la tuya! ¡Larga vida con buena música!
Joaquín Argente
Decido no provocarme dolores físicos ni enfermedades leves o graves para poder aminorar mi ritmo de vida sobrecargado. Soy adulto y capaz de autorregularme. No son las figuras de autoridad exteriores las que deciden por mí.
Me doy el descanso necesario, los alimentos, las pausas, el sueño y todo lo necesario para gozar de buena salud. ¡A mi salud y a la tuya! ¡Larga vida con buena música!
Joaquín Argente
Me doy permiso para
el autoerotismo, para tener orgasmos yo solo o en compañia. Me doy permiso para abandonarme al placer, para dejar que me recorra la espalda, las piernas, el cuello, toda mi columna, el vientre... el cuerpo entero.
Decido no vivir en la frustración y la carencia cuando no coincido sexualmente con mi pareja en determinadas ocasiones: puedo darme placer yo mismo y no proyectar frustración ni depedencia.
Me permito disfrutar de mi cuerpo y de mi sexo: mi cuerpo y "yo" no somos dos "cosas" separadas. Decido disfrutar de mí mismo.
Joaquín Argente
Decido no vivir en la frustración y la carencia cuando no coincido sexualmente con mi pareja en determinadas ocasiones: puedo darme placer yo mismo y no proyectar frustración ni depedencia.
Me permito disfrutar de mi cuerpo y de mi sexo: mi cuerpo y "yo" no somos dos "cosas" separadas. Decido disfrutar de mí mismo.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
dar rienda suelta a mis fantasías eróticas y ponerlas en práctica con mi pareja o con la persona que coincida conmigo.
Coincidir: se trata de coincidir.
Me doy permiso para no agobiarme por sentimientos de vergüenza: la vergüenza es algo social, exterior a mí. Las vergüenzas son algo que nos inculcaron de niños. Mientras que lo que cada uno de nosotros fantaseamos, experimentamos y vivimos cuando somos adultos nos pertenece a nosotros mismos y no a la sociedad.
Nuestras fantasías son nuestras: son una parte de nuestro ser, las creamos nosotros mismos, y por tanto son valiosas y no despreciables ni vergonzosas.
Joaquín Argente
Coincidir: se trata de coincidir.
Me doy permiso para no agobiarme por sentimientos de vergüenza: la vergüenza es algo social, exterior a mí. Las vergüenzas son algo que nos inculcaron de niños. Mientras que lo que cada uno de nosotros fantaseamos, experimentamos y vivimos cuando somos adultos nos pertenece a nosotros mismos y no a la sociedad.
Nuestras fantasías son nuestras: son una parte de nuestro ser, las creamos nosotros mismos, y por tanto son valiosas y no despreciables ni vergonzosas.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
sentirme una persona plenamente sexual y sexuada: me permito gozar tranquilamente, suavemente, apasionadamente, rítmicamente, dulcemente, cósmicamente, como yo quiera, como salga de mi interior, como surja de mi creatividad-sexualidad.
No reduzco mi sexualidad a mis genitales. Y vivo mi sexualidad felizmente: ni culpa ni pecado.
Joaquín Argente
No reduzco mi sexualidad a mis genitales. Y vivo mi sexualidad felizmente: ni culpa ni pecado.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no precipitarme ni dejarme presionar por mi pareja, mis hijos, mi jefe o por quienquiera que sea.
No soy una persona torpe.
Mi torpeza, en muchas ocasiones, ha sido producto de la urgencia y la presión a la que me he dejado someter. No más miedo, no más torpeza: destreza, belleza y seguridad.
Joaquín Argente
No soy una persona torpe.
Mi torpeza, en muchas ocasiones, ha sido producto de la urgencia y la presión a la que me he dejado someter. No más miedo, no más torpeza: destreza, belleza y seguridad.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
sentirme capaz. Me doy permiso para no recurrir con tanta frecuencia a los demás con el propósito de que me resuelvan pequeños problemas cotidianos: en el trabajo, en la familia o con los amigos. Y decido no preguntar tanto a los otros sobre cómo resolver muchas de esas pequeñas o grandes cuestiones.
Me permito explorar yo mismo, interrogarme, probar, descubrir, resolver numerosos asuntos en los que no necesito depender de nadie.
Joaquín Argente
Me permito explorar yo mismo, interrogarme, probar, descubrir, resolver numerosos asuntos en los que no necesito depender de nadie.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no estar a la espera, para no vivir esperando.
Esperar es angustioso: soy yo quien salgo rebosante de resolución y energía al encuentro de la vida.
Encontraré. Seguro.
Joaquín Argente
Esperar es angustioso: soy yo quien salgo rebosante de resolución y energía al encuentro de la vida.
Encontraré. Seguro.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no estar esperando alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de los otros.
Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración. Me afirmo como una persona no adicta a la angustia.
Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio. No espero a que vengan esas consideraciones desde el exterior. Y no espero encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.
Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, la vida es una experiencia de abundancia. Empiezo por reconocer mis valores... y el resto vendrá solo. No espero de fuera.
Joaquín Argente
Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración. Me afirmo como una persona no adicta a la angustia.
Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio. No espero a que vengan esas consideraciones desde el exterior. Y no espero encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.
Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, la vida es una experiencia de abundancia. Empiezo por reconocer mis valores... y el resto vendrá solo. No espero de fuera.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no involucrarme en embrollos emocionales, amorosos, laborales o de cualquier otro tipo. Hay muchas situaciones y personas que los conllevan necesariamente: decido no entrar en sus juegos agotadores.
Y reconozco con tranquilidad que en algunas de las relaciones de mi vida, yo he sido en parte responsable de la creación de problemas. Decido no continuar jugando el juego de víctimas y verdugos.
Ni quiero ser el verdugo de nadie ni voy a ser víctima. No participo más en esos juegos de poder destructivos. No me sitúo en ninguna de las dos posiciones.
Joaquín Argente
Y reconozco con tranquilidad que en algunas de las relaciones de mi vida, yo he sido en parte responsable de la creación de problemas. Decido no continuar jugando el juego de víctimas y verdugos.
Ni quiero ser el verdugo de nadie ni voy a ser víctima. No participo más en esos juegos de poder destructivos. No me sitúo en ninguna de las dos posiciones.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
equivocarme no una sola vez sino todas cuantas veces me suceda.
Me doy permiso para equivocarme y no sentir que por un pequeño o un gran erros el mundo va a hundirse entorno mío.
Siempre hay segundas, terceras, cuartas... y muchas más posibilidades. ¡Fuera las ideas de errores irrevocables!
Joaquín Argente
Me doy permiso para equivocarme y no sentir que por un pequeño o un gran erros el mundo va a hundirse entorno mío.
Siempre hay segundas, terceras, cuartas... y muchas más posibilidades. ¡Fuera las ideas de errores irrevocables!
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no agotarme intentando ser una persona excelente.
No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente.
Me permito rechazar las ideas que me inculcaron en la infancia intentando que me amoldara a los esquemas ajenos, intentando obligarme a ser perfecto: un hombre sin fisuras, rígidamente irreprochable. Es decir: inhumano.
Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerle límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable.
No he nacido para ser la víctima de nadie.
Joaquín Argente
No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente.
Me permito rechazar las ideas que me inculcaron en la infancia intentando que me amoldara a los esquemas ajenos, intentando obligarme a ser perfecto: un hombre sin fisuras, rígidamente irreprochable. Es decir: inhumano.
Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerle límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable.
No he nacido para ser la víctima de nadie.
Joaquín Argente
Hoy, ayer, anteayer...
Llevo demasiado tiempo haciendo y trabajando en exceso.
Me han estado sobrecargando y yo me he dejado sobrecargar: ahora me permito parar y hacer o no hacer muy suavemente lo que me apetezca.
El tiempo gran escultor. Me doy permiso para desacelerar y saborear la vida. Me lo he ganado de sobra.
Joaquín Argente
Me han estado sobrecargando y yo me he dejado sobrecargar: ahora me permito parar y hacer o no hacer muy suavemente lo que me apetezca.
El tiempo gran escultor. Me doy permiso para desacelerar y saborear la vida. Me lo he ganado de sobra.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no estar explicando todo lo que hago, aunque les parezca extraño a los demás.
Me permito no estar justificando mi existencia ante padres, marido o mujer, hijos, amigos o compañeros de trabajo.
Me permito callar y disfrutarlo.
Joaquín Argente
Me permito no estar justificando mi existencia ante padres, marido o mujer, hijos, amigos o compañeros de trabajo.
Me permito callar y disfrutarlo.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no complicarme la vida innecesariamente.
Me permito que las cosas me sean fáciles y gozosas. Renuncio a los mensajes de la infancia o del presente que afirman que la existencia ha de ser costosa y difícil. Mi vida es mucho más fácil de lo que han querido que fuera hasta ahora. No acepto a personas que provocan problemas donde no los hay: problemas innecesarios, estériles.
Aprendo diariamente a enfrentar las situaciones no como conflictos angustiosos sino como posibilidades a explorar.
Mi salud es mi tendencia a enfrentar las situaciones como una posibilidad para crecer.
Joaquín Argente
Me permito que las cosas me sean fáciles y gozosas. Renuncio a los mensajes de la infancia o del presente que afirman que la existencia ha de ser costosa y difícil. Mi vida es mucho más fácil de lo que han querido que fuera hasta ahora. No acepto a personas que provocan problemas donde no los hay: problemas innecesarios, estériles.
Aprendo diariamente a enfrentar las situaciones no como conflictos angustiosos sino como posibilidades a explorar.
Mi salud es mi tendencia a enfrentar las situaciones como una posibilidad para crecer.
Joaquín Argente
miércoles, 16 de junio de 2010
Me doy permiso para
desarrollar mis capacidades creativas. Me permito empezar a escribir poemas o relatos, o a pintar, o esculpir, cantar, descubrir, hacer música: vivir.
No acepto en mi entorno a personas frustradas o quejumbrosas, indecisas, bloqueadas, no a críticos mordaces que no se atreven a fluir.
Mi creatividad, en cualquier campo que yo elija, es válida porque es expresión mía.
¡Que se alejen de mí los desanimadores y creadores de problemas estériles: no dedico mi energía a convencerles ni a justificarme sino a crear!
Joaquín Argente
No acepto en mi entorno a personas frustradas o quejumbrosas, indecisas, bloqueadas, no a críticos mordaces que no se atreven a fluir.
Mi creatividad, en cualquier campo que yo elija, es válida porque es expresión mía.
¡Que se alejen de mí los desanimadores y creadores de problemas estériles: no dedico mi energía a convencerles ni a justificarme sino a crear!
Joaquín Argente
A pesar de los mensajes
que me inculcaron en la infancia, me doy permiso para rechazar la idea de que el mundo es un valle de lágrimas y privaciones.
Mi vida sexual y amorosa, mis relaciones afectivas y de amistad y mis relaciones laborales no van a estar condicionadas por la miseria y la escasez.
Me doy permiso para que me encuentren quienes van a saber amarme y ser nobles y leales amigos: actuaré con la misma nobleza y lealtad que exijo.
Basta de miserias: hay rosas y jazmines para todos.
Joaquín Argente
Mi vida sexual y amorosa, mis relaciones afectivas y de amistad y mis relaciones laborales no van a estar condicionadas por la miseria y la escasez.
Me doy permiso para que me encuentren quienes van a saber amarme y ser nobles y leales amigos: actuaré con la misma nobleza y lealtad que exijo.
Basta de miserias: hay rosas y jazmines para todos.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
dejar que se desvanezcan los miedos que me infundieron mis padres y personas que me educaron.
El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada. Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer.
Más vale lo bueno que ya he ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Voy a explorar sin angustia.
Joaquín Argente
El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada. Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer.
Más vale lo bueno que ya he ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Voy a explorar sin angustia.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no ver la vida tal como me dijeron en la infancia: como carencias, miedos y pecados.
No creo que Dios quiera verme sufriendo y abrumado de privaciones. Veo al Dios del cosmos, el gran Dios de las estrellas, los planetas, los océanos y los árboles, como un proceso de expansión y de abundancia.
Me doy permiso para no desaprovechar oportunidades y para disfrutar de todo lo que ya tengo, lo que ya soy y lo que llegaré a ser.
Joaquín Argente
No creo que Dios quiera verme sufriendo y abrumado de privaciones. Veo al Dios del cosmos, el gran Dios de las estrellas, los planetas, los océanos y los árboles, como un proceso de expansión y de abundancia.
Me doy permiso para no desaprovechar oportunidades y para disfrutar de todo lo que ya tengo, lo que ya soy y lo que llegaré a ser.
Joaquín Argente
Me doy permiso,
en mis relaciones íntimas, para no hacer nada que no quiera hacer. No he nacido para complacer a mi pareja: prefiero que coincidamos en el deseo.
Hablando podemos solucionarlo y, si no acepta mis decisiones y ritmos, es un problema que debe afrontar y solucionar mi pareja, no yo.
No me esforzaré y, por tanto, tampoco dejaré nunca que me fuercen. No acepto que me empujen.
Joaquín Argente
Hablando podemos solucionarlo y, si no acepta mis decisiones y ritmos, es un problema que debe afrontar y solucionar mi pareja, no yo.
No me esforzaré y, por tanto, tampoco dejaré nunca que me fuercen. No acepto que me empujen.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo. No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse.
Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.
Me doy permiso para no hundirme las espaldas con cargas ajenas.
Joaquín Argente
Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.
Me doy permiso para no hundirme las espaldas con cargas ajenas.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no obligarme a ser "el alma de la fiesta", el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.
No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado.
Mi propia existencia, mi ser, ya es valioso. Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme. Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más.
Joaquín Argente
No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado.
Mi propia existencia, mi ser, ya es valioso. Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme. Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
separarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia. No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de mis padres o de mi marido, o mujer, ni de mis hijos, ni de mi jefe, ni de nadie.
Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento, fuera de mi vida.
Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás: merezco también consideración y respeto.
Joaquín Argente
Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento, fuera de mi vida.
Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás: merezco también consideración y respeto.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
volverme atrás y cancelar cualquier compromiso que haya adquirido. Naturalmente, siguiendo una pauta interior de equilibrio y no dando vuelcos de una decisión a otra.
Decido darme la posibilidad de cancelar compromisos que con frecuencia he ido aceptando y acumulando por presiones y que luego no puedo cumplir porque son excesivos.
Me doy permiso para no autoesclavizarme con esos compromisos y me desdigo de ellos sin sentirme mal ni culpable.
Decido no asumir más compromisos que los que mi cuerpo y mi mente puedan sobrellevar con ligereza.
Joaquín Argente
Decido darme la posibilidad de cancelar compromisos que con frecuencia he ido aceptando y acumulando por presiones y que luego no puedo cumplir porque son excesivos.
Me doy permiso para no autoesclavizarme con esos compromisos y me desdigo de ellos sin sentirme mal ni culpable.
Decido no asumir más compromisos que los que mi cuerpo y mi mente puedan sobrellevar con ligereza.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
no andar corriendo por la vida -sin vivirla- atrapado por un trabajo estresante o por una familia exigente.
Me doy permiso para hacer las cosas a mi propio ritmo y no acepto las presiones y las opresiones de los que quieren descargar sobre mí sus propias responsabilidades.
Yo hago lo mío y los otros deben hacer lo suyo.
Joaquín Argente
Me doy permiso para hacer las cosas a mi propio ritmo y no acepto las presiones y las opresiones de los que quieren descargar sobre mí sus propias responsabilidades.
Yo hago lo mío y los otros deben hacer lo suyo.
Joaquín Argente
Me doy permiso para
separarme y no estar con personas que quieren controlar mi tiempo: que me exigen explicaciones, justificaciones, argumentos, incluso para defender mi necesidad de parar y descansar.
Me doy permiso, después del trabajo y haberme ganado el pan, para relajarme, y hacer o no hacer nada sin tener que darle cuentas a nadie.
Mi tiempo es mi vida y mi vida es mía: a nadie le debo explicaciones.
Joaquín Argente
Me doy permiso, después del trabajo y haberme ganado el pan, para relajarme, y hacer o no hacer nada sin tener que darle cuentas a nadie.
Mi tiempo es mi vida y mi vida es mía: a nadie le debo explicaciones.
Joaquín Argente
Introducción
Muchas de las enfermedades y angustias que sufrimos en la vida cotidiana tienen una causa realmente muy simple: estamos sobrecargados.
No nos educaron para saborear la vida y disfrutarla, sino para llevar un pesado fardo psicológico y físico de supuestas obligaciones: "Deberías hacer esto", "Tendrías que actuar de esta forma", "Has de ser correcto", "Hay que hacerlo todo lo mejor posible", "Deber ser perfecto y sin contradicciones".
Eso nos dijeron. Y muchas más órdenes.
Son demasiadas exigencias que hemos convertido en autoexigencias.
Pero es simplemente imposible responder a tanta orden interior y exterior sin derrumbarse de agotamiento.
Se trata, pues, de empezar a permitirnos echar lastre por la borda, andar más ligeros. La vida es breve -¡y tan breve!- pero es un camino radicalmente bello. Cuando una persona comienza a tirar peso, a rechazar tantas órdenes exteriores que no se corresponden con sus anhelos profundos, le cambia incluso el rostro: se la ve rejuvenecer.
Joaquín Argente
No nos educaron para saborear la vida y disfrutarla, sino para llevar un pesado fardo psicológico y físico de supuestas obligaciones: "Deberías hacer esto", "Tendrías que actuar de esta forma", "Has de ser correcto", "Hay que hacerlo todo lo mejor posible", "Deber ser perfecto y sin contradicciones".
Eso nos dijeron. Y muchas más órdenes.
Son demasiadas exigencias que hemos convertido en autoexigencias.
Pero es simplemente imposible responder a tanta orden interior y exterior sin derrumbarse de agotamiento.
Se trata, pues, de empezar a permitirnos echar lastre por la borda, andar más ligeros. La vida es breve -¡y tan breve!- pero es un camino radicalmente bello. Cuando una persona comienza a tirar peso, a rechazar tantas órdenes exteriores que no se corresponden con sus anhelos profundos, le cambia incluso el rostro: se la ve rejuvenecer.
Joaquín Argente
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