ser frío y distante con todas las personas que yo decida.
La ternura, la calidez y la proximidad me las reservo para quien yo quiera. No he nacido para ser obligatoriamente un relaciones públicas. Y me doy permiso para guardar las distancias y la frialdad sin sentirme presionado ni culpable.
Ni soy santo ni me impongo la ardua tarea de tener que llegar a serlo.
Joaquín Argente
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