miércoles, 16 de junio de 2010

A pesar de los mensajes

que me inculcaron en la infancia, me doy permiso para rechazar la idea de que el mundo es un valle de lágrimas y privaciones.

Mi vida sexual y amorosa, mis relaciones afectivas y de amistad y mis relaciones laborales no van a estar condicionadas por la miseria y la escasez.

Me doy permiso para que me encuentren quienes van a saber amarme y ser nobles y leales amigos: actuaré con la misma nobleza y lealtad que exijo.

Basta de miserias: hay rosas y jazmines para todos.

Joaquín Argente

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