no ver la vida tal como me dijeron en la infancia: como carencias, miedos y pecados.
No creo que Dios quiera verme sufriendo y abrumado de privaciones. Veo al Dios del cosmos, el gran Dios de las estrellas, los planetas, los océanos y los árboles, como un proceso de expansión y de abundancia.
Me doy permiso para no desaprovechar oportunidades y para disfrutar de todo lo que ya tengo, lo que ya soy y lo que llegaré a ser.
Joaquín Argente
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