disfrutar con el trabajo.
En vez de una maldición bíblica y del mensaje de tener que "ganar el pan con el sudor de la frente", con esfuerzo agotador, con fatigas innecesarias, el trabajo me permite relacionarme útilmente con el mundo. ¡Soy válido! ¡Soy capaz!
Me permito ser creativo, tomarme el trabajo como juego y exploración, como expresión de mis capacidades y mis fulgores y momentos de hallazgos extraordinarios. El trabajo es también una diaria sorpresa positiva.
Joaquín Argente
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