no escuchar ni permitir los juicios que hagan otras personas sobre mí.
Yo sé quién soy y lo que quiero hacer con mi vida: no me importa en absoluto lo que digan los otros al respecto. Si alguien intenta censurar alguna de mis formas peculiares de hacer, de actuar en el mundo, me permito decir tranquilamente que no continúe hablando, que no me interesa lo que pueda decirme sobre mí.
Mis reflexiones sobre mi vivir me las hago yo mismo: no necesito voces exteriores que no conocen, como yo, mi irrepetible circunstancia.
Joaquín Argente
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