no involucrarme en embrollos emocionales, amorosos, laborales o de cualquier otro tipo. Hay muchas situaciones y personas que los conllevan necesariamente: decido no entrar en sus juegos agotadores.
Y reconozco con tranquilidad que en algunas de las relaciones de mi vida, yo he sido en parte responsable de la creación de problemas. Decido no continuar jugando el juego de víctimas y verdugos.
Ni quiero ser el verdugo de nadie ni voy a ser víctima. No participo más en esos juegos de poder destructivos. No me sitúo en ninguna de las dos posiciones.
Joaquín Argente
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