el autoerotismo, para tener orgasmos yo solo o en compañia. Me doy permiso para abandonarme al placer, para dejar que me recorra la espalda, las piernas, el cuello, toda mi columna, el vientre... el cuerpo entero.
Decido no vivir en la frustración y la carencia cuando no coincido sexualmente con mi pareja en determinadas ocasiones: puedo darme placer yo mismo y no proyectar frustración ni depedencia.
Me permito disfrutar de mi cuerpo y de mi sexo: mi cuerpo y "yo" no somos dos "cosas" separadas. Decido disfrutar de mí mismo.
Joaquín Argente
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