no andar corriendo por la vida -sin vivirla- atrapado por un trabajo estresante o por una familia exigente.
Me doy permiso para hacer las cosas a mi propio ritmo y no acepto las presiones y las opresiones de los que quieren descargar sobre mí sus propias responsabilidades.
Yo hago lo mío y los otros deben hacer lo suyo.
Joaquín Argente
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