volverme atrás y cancelar cualquier compromiso que haya adquirido. Naturalmente, siguiendo una pauta interior de equilibrio y no dando vuelcos de una decisión a otra.
Decido darme la posibilidad de cancelar compromisos que con frecuencia he ido aceptando y acumulando por presiones y que luego no puedo cumplir porque son excesivos.
Me doy permiso para no autoesclavizarme con esos compromisos y me desdigo de ellos sin sentirme mal ni culpable.
Decido no asumir más compromisos que los que mi cuerpo y mi mente puedan sobrellevar con ligereza.
Joaquín Argente
Si consigues esto, te merecerás un premio. Se a ciencia cierta que no podrás, tienes muy buen corazón...
ResponderEliminarLo sé... ojalá pudiera.
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