miércoles, 16 de junio de 2010

Introducción

Muchas de las enfermedades y angustias que sufrimos en la vida cotidiana tienen una causa realmente muy simple: estamos sobrecargados.

No nos educaron para saborear la vida y disfrutarla, sino para llevar un pesado fardo psicológico y físico de supuestas obligaciones: "Deberías hacer esto", "Tendrías que actuar de esta forma", "Has de ser correcto", "Hay que hacerlo todo lo mejor posible", "Deber ser perfecto y sin contradicciones".

Eso nos dijeron. Y muchas más órdenes.

Son demasiadas exigencias que hemos convertido en autoexigencias.

Pero es simplemente imposible responder a tanta orden interior y exterior sin derrumbarse de agotamiento.

Se trata, pues, de empezar a permitirnos echar lastre por la borda, andar más ligeros. La vida es breve -¡y tan breve!- pero es un camino radicalmente bello. Cuando una persona comienza a tirar peso, a rechazar tantas órdenes exteriores que no se corresponden con sus anhelos profundos, le cambia incluso el rostro: se la ve rejuvenecer.

Joaquín Argente

1 comentario:

  1. Será todo un placer ver como liberas carga de tu barco cogiendo velocidad hacia tu destino, pero no corras demasiado, me gustaría poder navegar cerca...

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