jueves, 17 de junio de 2010

Me doy permiso para

no precipitarme ni dejarme presionar por mi pareja, mis hijos, mi jefe o por quienquiera que sea.

No soy una persona torpe.

Mi torpeza, en muchas ocasiones, ha sido producto de la urgencia y la presión a la que me he dejado someter. No más miedo, no más torpeza: destreza, belleza y seguridad.

Joaquín Argente

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